Respiro despacio al girar la perilla de la puerta, el exterior me atemoriza como los monstruos invisibles que asediaban mi habitación desde la oscuridad impenetrable. Lamentablemente esta vez no cuento con ninguna luz salvadora para desaparecer todas las miradas insidiosas que me esperarán acosadoras, una vez surcada la puerta. Mirando una vez más de reojo la pantalla vacía de la computadora pidiendo a gritos una solución tomo el coraje para empujar la puerta. El alivio de verme solo en el jardín de mi casa me infunde los ánimos para emprender la marcha solitaria.
El Sol brilla escondiéndose tras hilos de nubes blancas que, pudorosas, buscan cubrir el brillo de sus rayos. Mas, al igual que mis ojeras cubiertas tras los cristales oscuros de los lentes, la luz escapa a toda prisión mofándose de sus captores mientras baila alegremente sobre el rocío matutino. Creyéndome ya a salvo de los mayores peligros recuerdo con dolor que mi mujer se ha llevado el coche aquella mañana, obligándome ahora a exponerme al mundo exterior sin más defensa que una sarta de mentiras. Y la oportunidad de ponerla en práctica no se hace esperar.
- ¡Buenos días maestro!- dice, esgrimiendo una sonrisa asesina, aquel vecino obeso, el que todos tenemos y del que jamás recordaremos el nombre.
- Buenos días...- repito, evitando la vergüenza de equivocar el apellido.
- ¿Cómo anda todo?- continúa cándidamente. Dudo que tenga intención de hacer corta esta entrevista.
- Bien- primera mentira – ya sabe, nada fuera de lo común.
La conversación deriva hacia temas intrascendentes como el estado del tiempo y la guerra en Medio Oriente. Doy cátedra sobre los males de la guerra sin siquiera saber de que países estoy hablando, al vecino no parece importarle, escucha embobado memorizando palabras y frases cuyo significado no le interesa. Lo único que desea es poder citarme en la cena con sus suegros el sábado a la noche.
Un ademán con el sombrero me indica que la conversación llega a su fin. Aliviado, le doy la espalda para marcharme antes de que su mujer u otro vecino me sorprenda por los flancos y me asalte con más preguntas. Mis esperanzas de escapar con mi orgullo intacto se desvanecen cuando a mis espaldas el vecino me ataca con la frase:
- ¿Qué lleva en la bolsa maestro? ¿Un nuevo manuscrito?
- Sí, ahora mismo lo llevo a que lo vea mi editor.- Mi sonrisa apenas puede resistir el peso de la vergüenza de saber que la bolsa en realidad solo está llena de papeles inútiles.
- ¡Ya era hora!- exclama el vil gusano – No sabe hace cuanto que mi suegro espera un nuevo trabajo suyo.
El golpe duele pero es justo. A diferencia mía el hombre no miente, pero ¿por qué la verdad habrá de ser tan cruel?
Ahora sí, me despido y me marcho sin pensarlo, la consciencia me pesa tanto que casi no puedo caminar derecho. Ya me voy haciendo la idea de que no podré llegar a destino sin tener que afrontar decenas de conversaciones iguales cuando al final de la calle veo un espejismo tan real que el corazón me da un vuelco, ¡un taxi! El hecho de encontrar uno vacío a estas horas de la mañana es tan milagroso como que el montón de basura en mi bolsa se conviertan en un best seller. La idea de publicarlos es por un momento tan tentadora que casi no reacciono a tiempo para frenar el vehículo.
Me subo, discreto, rezando porque no me reconozca, que no esté en ánimos de hablar o por lo menos que haya perdido la lengua... Doy la dirección. Hasta aquí todo bien, el conductor se da vuelta para consultarme sobre el camino a tomar y en seguida se pone en marcha.
Intento distraerme con el paisaje, intento no notar como los ojos del taxista me escrutan por el espejo retrovisor, intento no escuchar su exclamación de sorpresa, intento, pero no puedo, ignorar su voz cuando me pregunta por fin:
- ¡Usted! ¿Usted no es el autor ese... el del libro de los vagabundos?
- ¿Se refiere a “Ángeles de la calle”?
- Ese mismo.
- Sí... soy yo.
- Ya me parecía, vi su cara en la contratapa del libro.
- ¿Lo ha leído usted?
- Claro que sí, bueno, me obligó mi mujer. ¿Es gran fanática suya sabe?
Me falta el aire, no puedo hablar. Apenas llego a atinar una sonrisa. Espero una tregua pero el siguiente ataque no se hace esperar.
- Ya desde hace tiempo se viene quejando de que no sale nada suyo, no sabe como me tiene... que busque en las librerías, que pregunte en la casa editora... no le alcanza con que le diga que nadie sabe nada de ningún libro y punto. Y ahora justo me viene a tocar usted acá, debe ser cosa del destino, ¿no?
Otra tímida sonrisa es mi única respuesta. No me gusta para donde va esta conversación.
- Así que dígame, ¿Para cuando su próximo libro?
No tengo otra opción más que contestar.
- Y, eso depende de la editora, del tiempo de publicación, usted me entiende... el trabajo ya está escrito. Ahora, no podría decirle cuanto va a tardar, no depende de mí.
El hombre por un momento parece desalentado, sin embargo inmediatamente recupera la alegría.
- Pero ya lo escribió ¿no? Tanto no puede tardar ¿no?- y sin esperar mi respuesta agrega – ¡Que lindo! ¡No sabe que contenta que se va a poner mi señora!- y antes de que pueda esconderlo ve el paquete, ya está, estoy perdido. – Osea que... ¿el libro es eso que lleva ahí?
Trago saliva, no quiero contestar, no quiero mentir... y al mismo tiempo no puedo evitarlo.
- Sí, este es.
El hombre pone cara como si acabaran de decirle que el tumor en su próstata es benigno.
- Y entonces...- dice tímidamente – ¿no me dejaría darle una ojeada?
Mi mente se acelera en la búsqueda desesperada de una excusa
- Me encantaría...- tartamudeo – pero si en la editora ven que el paquete está abierto van a pensar que se lo ofrecí a alguna otra antes que ellos, ¿me entiende?
Increíblemente no solo me entiende, sino que me cree, pero no por eso se rinde.
- Entonces dígame por favor, ¿de qué va?
- ¿Cómo?
- Que de que va el libro.
- ¿El libro?
- Sí, el libro, ¿no me puede dar un anticipo sobre que trata para darle una sorpresa a mi mujer?
- Pero... le voy a arruinar la sorpresa.
- ¡Pero no se preocupe!- ríe el desgraciado – A mi no me va a arruinar nada, a mi mujer veo yo que le cuento y que no. Usted dígame que yo después el libro se lo compro igual.- me guiña el ojo socarronamente. Y yo desearía poder arrancárselo y hervirlo en aceite de girasol.
- Bueno...- busco desesperadamente por una idea, aunque sea pésima, para que me saque del apuro – el libro es sobre...- la expectativa en su rostro bloquea mi mente, no puedo pensar en nada. Nada de lo que diga se lo va a creer... – sobre...- esquimales, paraguas, una fuga de un instituto mental, canciones de cuna, el matrimonio, el divorcio, autos, caníbales, un hombre en una isla desierta... no eso ya existe, la historia de la caña de azúcar, otro tipo que viaja en el tiempo... demasiado gastado, una sociedad secreta de pediatras, la vida en un submarino, el impacto en la sociedad del mp3... ¡Algo! – ¡ratones!
La palabra se desliza sola, como impulsada por lo más hondo y lo más estúpido de mi mente.
- ¿Ratones?- dice el taxista, sin creerlo.
- ¡Ratones! Un grupo de ellos, que viaja por el mundo... buscando un hogar, y uno a uno van muriendo... hasta que el último descubre que el viaje mismo ha sido su hogar.-
- Es... bueno. Es muy bueno.- Ni yo ni él le creemos, pero fingimos hacerlo, por el bien de ambos. El resto del viaje transcurre en silencio, ni siquiera me mira cuando me dice lo que le debo. Entre nosotros hay una cortina invisible de frialdad. A pesar de todo estoy aliviado, cambié mi vergüenza por mi orgullo. Aunque creo que este último tampoco ha salido muy bien parado.
Ya en la calle no dudo más, me dirijo directamente al edificio que tengo enfrente sin importarme si me reconocen o no. Quiero terminar con esto lo antes posible. En mi camino al pequeño condominio de cuatro pisos escucho susurros detrás de mí, miradas... dedos señalándome. No lo soporto. Comienzo a correr y entro a los tropezones en el vestíbulo. Está vacío. Me creo a salvo hasta que escucho voces desde las escaleras, se acercan. Con un movimiento felino entro al ascensor y presiono el botón del tercer piso. No quiero correr riesgos inútiles. No quiero más preguntas sobre mis trabajos, mi próximo libro o los estúpidos ratones viajeros.
Llego finalmente hasta la oficina buscada. El soplo del aire acondicionado limpia las gotas de sudor y me devuelve el aliento tras la maratónica subida. Varias son las miradas que me observan curiosidad pero yo a no temo, allí me siento a salvo, los monstruos no pueden entrar.
- Ah, es usted- dice una voz profunda a mis espaldas. Antes de que pueda terminar de girarme para encarar a mi interlocutor su mano ya estrecha la mía – es un honor conocerlo. Por favor pase a mi oficina.
El hombre tiene una edad indefinible, parece pulcro y correcto, inteligente, lo hace sentir uno a gusto, en confianza. No puedo evitar preguntarme si así se verían los ángeles, si los hay, o los agentes demoníacos, esos los hay seguro.
Pasamos a una oficina elegante, plagada de cuadros de artistas extranjeros cuyos nombres son tan impronunciables y desconocidos como la corriente artística que siguen. Me siento a gusto, tranquilo, la atmósfera logra quebrantar todo recelo que aún pueda conservar. Sin embargo no olvido para que estoy ahí, quiero ir justo al punto.
- Usted disculpará que lo hayamos hecho venir hasta aquí.- no se si es una disculpa o una orden, su tono me confunde. – pero según me ha sido informado su caso es algo sumamente peculiar.
- Lo es- atiné a decir – y en realidad es algo que prefiero discutir en persona que por teléfono. Los contacté a ustedes porque tengo entendido que son los mejores en su campo y además muy discretos en relación a sus clientes.
- Correcto. Entonces dígame, ¿qué es lo que necesita que encontremos por usted?
- Mi inspiración.
- ¿Su inspiración?
- Me oyó, mi inspiración.- la sorpresa en el rostro del hombre me causa una extraña satisfacción, seguramente se esperaba todo menos lo que le dije.
- Creo que no lo entiendo.- dice al fin
- Es muy simple. Yo soy un autor conocido, eso le debe saber. Hace más de tres años estaba buscando ideas para mi siguiente obra, y como siempre fui a buscar mi inspiración en una plaza que se encuentra a pocas cuadras de mi casa. Sin embargo al llegar descubrí que ya no estaba. Se había marchado sin siquiera avisar a donde iba o cuando regresaría. Desde entonces la busco, sumido en la vergüenza de que sin ella mi carrera está acabada, no puedo escribir. Y en todos lados la gente me pregunta por un próximo libro que jamás habrá de llagar. Fíjese que tan desesperado estoy por mantener las apariencias que a cualquier lugar que vaya me traigo este montón de papeles inútiles para que la gente crea que tengo una nueva novela a punto de salir.
- ¿Entonces lo que usted quiere es... que encontremos esa inspiración perdida?
- Exactamente. Después de tanto tiempo decidí que era hora de contratar profesionales, y un amigo me dijo que ustedes eran los mejores en cuestiones de recuperación de bienes extraviados.
- Es verdad pero este caso francamente...- sé que intenta encontrar una excusa pero no la tiene. En el fondo sabe que mis razones son perfectamente válidas.
- Mire, usted solo dígame si van a tomar mi caso, de lo contrario me marcho inmediatamente. Tengo el presentimiento de que mi inspiración podría estar ahora en el bar donde conocí a mi mujer o en el asiento trasero del auto donde perdí la virginidad.
- Este... espéreme aquí afuera por favor, consultaré con mis superiores y le haré saber nuestra respuesta.- ya no parece tan seguro de sí mismo como al principio, se nota que lo abruma la responsabilidad de la tarea que quiero encomendarle.
Me siento en una silla apenas afuera de la oficina del sujeto. A pocos metros se encuentra la ventana, enfocando un par de pájaros que intentan inútilmente armar su nido con pajillas de plástico que han de haber encontrado tiradas en la vereda. Me pregunto si ellos sabrán mi secreto, si podrán ver más allá de esta fachada, si esos ojos acusadores lograrán verme no como el gran autor e incomparable novelista sino como un mediocre en decadencia y falto de ideas. Aparto ese pensamiento con furia, ahora podré volver a ser lo que era, la agencia encontrará mi inspiración y podré volver a escribir. ¡No seré un fracasado!
La idea bombea con tal fuerza en mi mente que no alcanzo a escuchar al hombre sin edad hablando por teléfono.
- Hola, ¿operadora? Comuníqueme con el hospital psiquiátrico de San Fermín... sí, no se preocupe, puedo esperar...
martes, marzo 06, 2007
lunes, diciembre 04, 2006
El Campo
No hay mucho que decir, mis excusas para la tardanza ya las conocen, usen la que quieran.
El Campesino se levanta al amanecer como cada día. El mundo le entrega una nueva mañana de sol, bañada por el rocío de la humedad primaveral. Allí apostado sobre el árbol del jardín canta un pequeño pájaro, el ritmo su música atrapa al Campesino y termina de expulsarlo del reino de los sueños. Se viste, despacio, sintiendo el aire a su alrededor como el alma propia, un soplo de vida que huele a libertad. Se toma unos segundos para disfrutar el instante en que una suave brisa penetra por la ventana y le atraviesa el cuerpo, como una flecha apasionada infunde fuerza en su espíritu.
Tras calzarse las botas besa a su esposa durmiente entre los cabellos. Luego besa su vientre abultado, señal de la vida que lleva dentro y a la que pronto podrá llamar hijo. Sonríe al pensar en aquella vida que crecerá en la libertad del campo, ese campo que hoy cultiva para él. El Campesino se dirige a la cocina ya vestido para preparar su desayuno. Saborea el pan horneado el día anterior, pero aún cálido, mientras la leche tibia moja sus labios sedientos.
Todo lo hace lentamente, no tiene prisa, sabe que el campo no va a moverse hasta que termine, y que seguirá allí durante todo el día de trabajo, “no hay apuro”, “todo a su tiempo”, esos son sus lemas. Nada lo obliga a dejar de disfrutar el pequeño y sencillo placer que significa el desayuno. Finalmente baja la taza vacía, satisfecho. Tras lavar todo lo usado se dirige pesadamente a la puerta, listo para enfrentar el día de trabajo. Cruza el umbral y sale.
La hermosura del campo se extiende ante sus pies como un manto de flores, a pesar de que nada ha comenzado a crecer aún ya se puede sentir la vida futura palpitando bajo la tierra. Respira profundamente una vez más, como queriendo hacer del campo parte de sí mismo, un solo ser, uniéndose en un lazo único bajo el sol de la primavera. El campo pasa a ser mucho más que la fuente del alimento, de la ganancia, el campo es la vida misma, es la razón en sí misma del por qué de la vida.
Termina las tareas habituales en poco tiempo, la rutina y el rocío facilitan tanto su trabajo que apenas siente la carga. Insatisfecho con lo poco trabajado en el día se dirige a preparar el almuerzo a su esposa. Mientras cocina una nueva idea cruza su mente, tomar el arado y preparar nueva tierra para la cosecha, el campo jamás se agota, y conforme las cosechas aumentan sus fuerzas y tiempo de trabajo crecen al compás.
Con el arado atado al buey comienza la ardua tarea de trazar los surcos que serán la cuna del alimento de sus hijos. La esperanza de alimentos futuros lo motiva a acelerar su trabajo. No siente la carga, no siente el cansancio, jamás se agota, como el campo.
Al llegar a la tercera pasada, hacia el centro del laberinto de surcos, el arado se detiene de golpe. El Campesino imagina una piedra o huesos de algún animal, pero tampoco se sorprende al ver un brazo esquelético saludándolo desde la tierra. La mano empuña una pistola oxidada que aún parece humear por el calor de la descarga. El Campesino suspira y va en busca de la pala guardada en el cobertizo.
Su mujer al verlo cavar se apresta a alcanzarle dos tablas firmes junto a los clavos y un rosario, el cual reza de principio a fin mientras el Campesino devuelve al cuerpo a la tierra que lo vio nacer, sobe el montículo erige con las tablas una cruz a modo de lápida. Tras terminar el rosario su esposa se retira silenciosa, dejándolo solo con sus pensamientos.
El Campesino voltea y observa las demás cruces solitarias que se erigen en el campo. Cientos de hermanos muertos que vertieron su sangre por hacer del campo una patria libre. Es esa sangre la que abona la tierra, la que limpia el agua, la que hace llover y salir el sol. Pues es la sangre del sacrificio que tantos hicieron para que sus hermanos pudieran vivir en paz. El campo pagó su libertad con esa sangre de sus hijos, y es a aquellos hijos que quedaron que hoy se entrega sin condiciones. Y de esa tierra nacerán nuevos hijos, que poblarán el campo que sus padres les han entregado con sus vidas.
Tomando el arado nuevamente en sus manos, el Campesino rodea el suave montículo que yace bajo la cruz. El trabajo aún no termina, porque el trabajo no es solo suyo, sino de todos los hijos de la tierra, de todos los mártires del campo.
El Campesino se levanta al amanecer como cada día. El mundo le entrega una nueva mañana de sol, bañada por el rocío de la humedad primaveral. Allí apostado sobre el árbol del jardín canta un pequeño pájaro, el ritmo su música atrapa al Campesino y termina de expulsarlo del reino de los sueños. Se viste, despacio, sintiendo el aire a su alrededor como el alma propia, un soplo de vida que huele a libertad. Se toma unos segundos para disfrutar el instante en que una suave brisa penetra por la ventana y le atraviesa el cuerpo, como una flecha apasionada infunde fuerza en su espíritu.
Tras calzarse las botas besa a su esposa durmiente entre los cabellos. Luego besa su vientre abultado, señal de la vida que lleva dentro y a la que pronto podrá llamar hijo. Sonríe al pensar en aquella vida que crecerá en la libertad del campo, ese campo que hoy cultiva para él. El Campesino se dirige a la cocina ya vestido para preparar su desayuno. Saborea el pan horneado el día anterior, pero aún cálido, mientras la leche tibia moja sus labios sedientos.
Todo lo hace lentamente, no tiene prisa, sabe que el campo no va a moverse hasta que termine, y que seguirá allí durante todo el día de trabajo, “no hay apuro”, “todo a su tiempo”, esos son sus lemas. Nada lo obliga a dejar de disfrutar el pequeño y sencillo placer que significa el desayuno. Finalmente baja la taza vacía, satisfecho. Tras lavar todo lo usado se dirige pesadamente a la puerta, listo para enfrentar el día de trabajo. Cruza el umbral y sale.
La hermosura del campo se extiende ante sus pies como un manto de flores, a pesar de que nada ha comenzado a crecer aún ya se puede sentir la vida futura palpitando bajo la tierra. Respira profundamente una vez más, como queriendo hacer del campo parte de sí mismo, un solo ser, uniéndose en un lazo único bajo el sol de la primavera. El campo pasa a ser mucho más que la fuente del alimento, de la ganancia, el campo es la vida misma, es la razón en sí misma del por qué de la vida.
Termina las tareas habituales en poco tiempo, la rutina y el rocío facilitan tanto su trabajo que apenas siente la carga. Insatisfecho con lo poco trabajado en el día se dirige a preparar el almuerzo a su esposa. Mientras cocina una nueva idea cruza su mente, tomar el arado y preparar nueva tierra para la cosecha, el campo jamás se agota, y conforme las cosechas aumentan sus fuerzas y tiempo de trabajo crecen al compás.
Con el arado atado al buey comienza la ardua tarea de trazar los surcos que serán la cuna del alimento de sus hijos. La esperanza de alimentos futuros lo motiva a acelerar su trabajo. No siente la carga, no siente el cansancio, jamás se agota, como el campo.
Al llegar a la tercera pasada, hacia el centro del laberinto de surcos, el arado se detiene de golpe. El Campesino imagina una piedra o huesos de algún animal, pero tampoco se sorprende al ver un brazo esquelético saludándolo desde la tierra. La mano empuña una pistola oxidada que aún parece humear por el calor de la descarga. El Campesino suspira y va en busca de la pala guardada en el cobertizo.
Su mujer al verlo cavar se apresta a alcanzarle dos tablas firmes junto a los clavos y un rosario, el cual reza de principio a fin mientras el Campesino devuelve al cuerpo a la tierra que lo vio nacer, sobe el montículo erige con las tablas una cruz a modo de lápida. Tras terminar el rosario su esposa se retira silenciosa, dejándolo solo con sus pensamientos.
El Campesino voltea y observa las demás cruces solitarias que se erigen en el campo. Cientos de hermanos muertos que vertieron su sangre por hacer del campo una patria libre. Es esa sangre la que abona la tierra, la que limpia el agua, la que hace llover y salir el sol. Pues es la sangre del sacrificio que tantos hicieron para que sus hermanos pudieran vivir en paz. El campo pagó su libertad con esa sangre de sus hijos, y es a aquellos hijos que quedaron que hoy se entrega sin condiciones. Y de esa tierra nacerán nuevos hijos, que poblarán el campo que sus padres les han entregado con sus vidas.
Tomando el arado nuevamente en sus manos, el Campesino rodea el suave montículo que yace bajo la cruz. El trabajo aún no termina, porque el trabajo no es solo suyo, sino de todos los hijos de la tierra, de todos los mártires del campo.
martes, octubre 17, 2006
Capítulo 6: El arte del acoso
Muchos dijeron que era imposible, otro dijeron que ya me había rendido, la mayoría me llamó pajero de mierda (no sin razón)... pero hoy estoy aquí para demostrarles a todos que los que no creyeron en mí que estaban equivocdos, y se los voy a refregar en la cara por el resto de sus vidas. En definitiva, hoy, tras 6 meses y medio de trabajos intensivos, llega el nuevo capítulo de la novela!! ........ bueno, no era una noticia taaaan importante pero al menos una aclamación podían hacer no? manga de desconsiderados. En fin, quiero agradecer a Fer, Pau, Nacho y todas esas personas que me hincharon las pelotas para que siguiera con esta historia y no la abandonara como hago con todo lo demás. Los dejo con el relato, que lo disfruten.
Me despertó dos días después un terrible timbrazo a las 7 de la madrugada. Yo estaba tirado encima del escritorio cubierto con el diario que en mi última incursión al mundo real había robado a algún vagabundo, y una vez más no tenía la más mínima intención de levantarme. Pero la insistencia del visitante, y el fuerte olor a orina que desprendía el periódico, terminaron por convencerme.
Arrastré mi dolorido y enfermo cuerpo hasta la puerta y dejé que el peso de mi mano girase el pestillo de la puerta. Segundos después ingresaba a la habitación nada menos que un muy alegre gordo Tony, arruinando con su pestilencia a felicidad el hermoso ambiente de desolación y muerte reinante. La gente feliz siempre destruye los buenos momentos. Notando mi deplorable estado Tony se aventuró a preguntar:
- ¿Se encuentra bien?
- Por supuesto- respondí – La hemorragia interna es uno de mis pasatiempos favoritos-
Los desafío a encontrar una respuesta más ingeniosa.
Tony parecía preocupado, pero mi sonrisa medio desdentada alcanzó para infundirle nuevos ánimos.
- Bueno, ¿entonces está pronto para comenzar el seguimiento de hoy? – exclamó exuberante. Si hubiese podido mover mi cabeza lo hubiese mordido.
- Creo que sería mejor la próxima semana, como verá me encuentro un poco indispuesto.- Como una señal divina, en ese preciso instante comencé a escupir sangre.
La cara de decepción de Tony logró animarme por breves instantes, pero inmediatamente recuperó su desagradable optimismo.
- Vamos inspector, si usted parece estar más en forma que nunca. Vamos, lo invito a un trago, eso lo reanimará.
Son muchas las cosas que extraña un hombre que ha caído en la miseria: la luz eléctrica, el pan caliente sobre la mesa, las prostitutas libres de sífilis, caminar por la calle con el culo limpio. Pero la que sin duda más apremia tanto al ex obrero como al ex explotador de obreros es la posibilidad de ingerir alcohol, aquella bebida mágica que logra hacerle olvidar a instantes el asqueroso olor a estiércol del que está hecha su vida.
No hace falta decir que la posibilidad de una borrachera en plena mañana a cuenta de un gordito boludo que no sabía en que se estaba metiendo bastaron para renovar mis fuerzas lo suficiente para que me incorporara, unas gotas del néctar de la resaca harían el resto del trabajo curativo.
En menos de lo que canta un colibrí estábamos ambos sentados en la barra de un bar cercano al lugar donde se suponía que iniciaríamos el seguimiento. Tony parecía no aguantar tan bien la bebida como su grasosa figura sugería, por lo que apenas después del 5º trago ya había bailado sobre la mesa, atacado a vagabundo que lo confundió con su primo segundo, besado una monja y vomitado sobre los zapatos de un coreano que pasaba por ahí.
Cuando pareció haberse calmado un poco aproveché para inquirir sobre aquellas cosas que un hombre jamás cuenta a menos que piense que se lo esté contando a un topo parlanchín gigante, afortunadamente aquel era el caso. Así supe que era nativo de Georgeville, un pueblo jamás ha sido y jamás será importante para esta historia por lo que no vale la pena ni nombrarlo, como ya está nombrado pásenlo por alto. Sus padres al parecer fueron buenas personas, esperaron hasta que supiese cocinar solo antes de mandarlo a vivir con su bisabuela parapléjica para que cuidara de ella, lo cual hizo durante 3 años hasta que murió, aunque realmente había muerto 5 años antes sin que nadie notara la diferencia. A los 18 años la familia Bonanzini, la cual recientemente había cerrado su fábrica de trampas para osos en el lugar condenándolo a la ruina, le ofreció pagar sus estudios como acto de caridad, para luego emplearlo como trabajador explotado, con plan dental, seguro médico y un garche gratis con la dama de la compañía, ingenioso doble sentido que no debe ser pasado por alto. Fue con esta mujer, a la cual llamaban Gervasio, que Tony perdió finalmente su virginidad, junto con su salud y su autoestima, incursionando en el mundo del sexo, experiencia corta pero sin duda útil ya que el deseo de alejarse por siempre de ese monstruo gonorreico lo impulsó a subir peldaños en la compañía hasta que por fin el señor Pedo consideró que tenía las aptitudes necesarias, es decir ser el único abogado recibido legalmente en toda la empresa, para convertirse en su asistente legal.
Según él, el señor Pedo Bonanzini era un gran hombre, rodeado de pésimas compañías y malos consejeros; muchos de sus negocios sonaban turbios pero él luchaba valientemente por transformarlos en actividades legales. Muchas veces debía ensuciarse las manos, pero solo con quienes lo merecían realmente. De él Tony había aprendido que no todo en la vida es blanco o negro, también hay orientales y latinos, y ni hablar de los esquimales. Así que las veces que algo parecía turbio en sus negocios Tony lo veía como parte inevitable del mundo empresarial. Íntimamente era un hombre bueno y cariñoso que apenas si golpeaba a su mujer una vez por semana, engañándola solo porque ella no podía satisfacer su gran virilidad. Además era un excelente jugador de “chancho va”, metralletista olímpico y fumador empedernido. Jamás he escuchado mejores palabras para describir a un mafioso.
Fue esta serie de grandes desaventuras y pequeñas catástrofes lo que lo llevó hasta los zapatos vomitados del chino en ese bar, y a todo el mundo de posibilidades que se abriría ante él a partir de entonces. Todo gracias al que les habla… escribe… a menos que estén escuchando la versión en casette, si es así quiere decir que el libro tuvo relativo éxito y que yo estoy nadando en dinero, o lo estaría si no estuviese muerto… ja, ahora los dejé con la intriga.
Cuando hube bebido suficiente como para no recordar cuanto había bebido, procedí a despertar a Tony, quien ahora se abrazaba tercamente a un gato que había muerto de asfixia tras forcejear valientemente por recuperar su libertad.
- Tony, ya es hora de movernos o vamos a perder a la pendeja.- dije al tiempo que lo pateaba gentilmente en los testículos.
- msffdfjghf.- fue su respuesta y – Ay ay ay, que dolor.- cuando hube retirado mi pie de su entrepierna.
Una vez recompuesto Tony y comido algo a sus expensas salimos a la soleada calle para iniciar nuestra pequeña persecución. Era a esa hora que la joven Melany salía de su costoso colegio para dirigirse a su supuesta clase de baile finlandés, pero el hecho de que no supiese hacer ni un Schrumut inverso había hecho entrar en sospecha a su padre, además de otros hechos secundarios como sus cambios de humor, sus horarios irregulares, la cocaína encontrada en su cuarto o el hecho de que ella hubiese publicado en su página web un poema pseudo-dark titulado “Me drogo en vez de ir a clase de baile Finlandés”, el cual recibió un premio por el uso más creativo de la palabra “putrefacción”.
Dada la descripción otorgada por mi compañero de investigación, y a partir de entonces también de borracheras, esperaba ver a una hermosa muchacha vestida de negro cuyo hermoso cuerpo estuviese siendo lentamente carcomido por el gusano de la adicción. Sin embargo grande fue mi sorpresa cuando Tony me señaló a un monstruo horripilante que parecía haber sido engendrado por hienas mutantes del pacífico sur. “Ah, se refería a esa etapa de Picasso…” fue todo lo que mi cerebro pudo pensar, dado el estado de semi ebriedad reinante. Realmente era la personificación del Güernica, el único cuadro de que conozco de ese autor, aunque nunca lo vi, tal vez no se parezca, no sabría decirles. Se preguntarán como no había visto su rostro antes en alguna de las fotos que sin duda estaban en los dos archivos que tenía sobre ella en mi oficina, o tal vez no lo hagan… me quedo con el no y seguimos sin problemas.
La muchacha estaba sola y parecía esperar a alguien. Su presencia se fue quedando sola en la puerta del edificio a medida que los otros jóvenes que aparentemente llevaban vidas más llenas de emociones iban abandonando el lugar. El gordo y yo continuamos espiándola desde la calle opuesta, tomando yo breves intervalos para expulsar el alcohol y sangre aún presentes en la orina en la pared de un restaurante Esloveno. Había llegado a escribir los primeros tres versos del estribillo de “Love me do” cuando Tony llamó mi atención. Un muchacho de entre 20 y 40 años se había acercado a la joven y ahora platicaba amistosamente con ella al tiempo que intentaba manosearla un poco, reflejo natural de todo hombre que se considere tal. Tony por supuesto estaba horrorizado. Afortunadamente logré impedir que interviniera apuntándole con mi arma descargada, no por piedad sino por falta de presupuesto para balas.
Tras minutos de cortejo la feliz pareja se alejó velozmente, al tiempo que nosotros nos poníamos tras su pista a unos escasos metros de distancia. Al trotar por media ciudad con el rechoncho Tony a mi lado me sentí como una de esas figuras novelescas a quienes jamás les falta un compañero subido de peso que los haga quedar estéticamente bien. ¿Qué sería de Don Quijote sin su Sancho? ¿De Holmes sin Watson? ¿De Tinelli sin Larry? ¿Del pollito sin la vaca? Es un hecho, los compañeros gordos son la última moda, y yo había conseguido uno de la mayor calidad prácticamente gratis.
El dúo delante de nosotros seguía caminando casi sin hablar y echando funestas miradas suspiciosas a diestra y diestra de nuevo. Grande fue mi sorpresa cuando pasaron por alto un sinnúmero de albergues transitorios y terrenos baldíos que habrían sido lugares más que apropiados para saciar las ansias carnales que sin lugar a dudas en mi sórdida mente eran el motivo de aquel encuentro. Es más, no se detenían en ningún lado, simplemente avanzaban continuamente dando vueltas y giros y apenas intercambiando palabra un par de veces por cuadra. Mi atenta, aunque alterada, mirada tampoco había logrado ver ningún tipo de intercambio de paquetes ni dinero. Era una situación desesperante, 2 horas caminando sin cometer un mísero crimen, debía ser un récord en la ciudad. Finalmente se detuvieron frente al mismo lugar del que habían partido sin que yo lograra obtener un solo dato claro para mi investigación. Justo cuando creí que el día hubiese sido mejor aprovechado si me hubiese dedicado a plagiar autógrafos de Jennifer López las palabras de despedida alcanzaron mis oídos.
- La semana que viene a la misma hora.- dijo él en un artificial tono de misterio.
- Bueno… pero… ¿estás seguro que va a estar todo bien? ¿No corro peligro?- preguntó esa abominación de la naturaleza que se hacía llamar mujer. Estaba temblando como un mamut epiléptico durante la noche de las luces.
- Vos tranquila nena- la elección de palabras denotaba que se trataba de un tipo duro – mientras mantengas cerrada la boquita y hagas tu trabajo nadie se va a dar cuenta.
- Está bien… confío en vos- quiso agregar algo más pero el hombre ya se alejaba con paso apresurado.
Solo cuando él hubo desaparecido tras la esquina ella retomó la compostura y, asegurándose de que nadie la viera, aunque estando en la mitad de la calle la podía ver hasta el espía sueco escondido en el sótano del bar de Gino, dio tres fuertes inhaladas a un polvo blanco que guardaba en un sobrecito en su bolso.
- Que decepción, tantas horas de trabajo solo para verla pasear con un extraño que no abusó de ella, probablemente se arrepintió tras verla de cerca, y descubrir que su única adicción es la harina Blancaflor.- Exclamó Tony en un intento por figurar de nuevo en los diálogos.
- Sinceramente no creo que el autor podría haberte hecho más imbécil, pero es comprensible, así yo no quedo tan mal.- dije pacientemente. Tras un breve seminario sobre la cocaína y sus usos proseguimos con nuestro análisis.
- Es una lástima enterarse así de esto, el señor Bonanzini se va a decepcionar mucho cuando sepa que sus sospechas eran correctas.- suspiró. – Supongo que con esto concluyen sus servicios. El caso se cierra ¿no?
Hoy en día creo que habría hecho mejor quedándome callado y aceptando los hechos, el dinero y el sándwich gratis, pero en el momento algo en mí que podría denominarse tanto instinto de detective como estupidez crónica me llevó a decir: - Me parece que aún hay algo que no cierra en todo esto.- y por una vez afortunadamente no se trataba del cierre del pantalón de Tony.
Me despertó dos días después un terrible timbrazo a las 7 de la madrugada. Yo estaba tirado encima del escritorio cubierto con el diario que en mi última incursión al mundo real había robado a algún vagabundo, y una vez más no tenía la más mínima intención de levantarme. Pero la insistencia del visitante, y el fuerte olor a orina que desprendía el periódico, terminaron por convencerme.
Arrastré mi dolorido y enfermo cuerpo hasta la puerta y dejé que el peso de mi mano girase el pestillo de la puerta. Segundos después ingresaba a la habitación nada menos que un muy alegre gordo Tony, arruinando con su pestilencia a felicidad el hermoso ambiente de desolación y muerte reinante. La gente feliz siempre destruye los buenos momentos. Notando mi deplorable estado Tony se aventuró a preguntar:
- ¿Se encuentra bien?
- Por supuesto- respondí – La hemorragia interna es uno de mis pasatiempos favoritos-
Los desafío a encontrar una respuesta más ingeniosa.
Tony parecía preocupado, pero mi sonrisa medio desdentada alcanzó para infundirle nuevos ánimos.
- Bueno, ¿entonces está pronto para comenzar el seguimiento de hoy? – exclamó exuberante. Si hubiese podido mover mi cabeza lo hubiese mordido.
- Creo que sería mejor la próxima semana, como verá me encuentro un poco indispuesto.- Como una señal divina, en ese preciso instante comencé a escupir sangre.
La cara de decepción de Tony logró animarme por breves instantes, pero inmediatamente recuperó su desagradable optimismo.
- Vamos inspector, si usted parece estar más en forma que nunca. Vamos, lo invito a un trago, eso lo reanimará.
Son muchas las cosas que extraña un hombre que ha caído en la miseria: la luz eléctrica, el pan caliente sobre la mesa, las prostitutas libres de sífilis, caminar por la calle con el culo limpio. Pero la que sin duda más apremia tanto al ex obrero como al ex explotador de obreros es la posibilidad de ingerir alcohol, aquella bebida mágica que logra hacerle olvidar a instantes el asqueroso olor a estiércol del que está hecha su vida.
No hace falta decir que la posibilidad de una borrachera en plena mañana a cuenta de un gordito boludo que no sabía en que se estaba metiendo bastaron para renovar mis fuerzas lo suficiente para que me incorporara, unas gotas del néctar de la resaca harían el resto del trabajo curativo.
En menos de lo que canta un colibrí estábamos ambos sentados en la barra de un bar cercano al lugar donde se suponía que iniciaríamos el seguimiento. Tony parecía no aguantar tan bien la bebida como su grasosa figura sugería, por lo que apenas después del 5º trago ya había bailado sobre la mesa, atacado a vagabundo que lo confundió con su primo segundo, besado una monja y vomitado sobre los zapatos de un coreano que pasaba por ahí.
Cuando pareció haberse calmado un poco aproveché para inquirir sobre aquellas cosas que un hombre jamás cuenta a menos que piense que se lo esté contando a un topo parlanchín gigante, afortunadamente aquel era el caso. Así supe que era nativo de Georgeville, un pueblo jamás ha sido y jamás será importante para esta historia por lo que no vale la pena ni nombrarlo, como ya está nombrado pásenlo por alto. Sus padres al parecer fueron buenas personas, esperaron hasta que supiese cocinar solo antes de mandarlo a vivir con su bisabuela parapléjica para que cuidara de ella, lo cual hizo durante 3 años hasta que murió, aunque realmente había muerto 5 años antes sin que nadie notara la diferencia. A los 18 años la familia Bonanzini, la cual recientemente había cerrado su fábrica de trampas para osos en el lugar condenándolo a la ruina, le ofreció pagar sus estudios como acto de caridad, para luego emplearlo como trabajador explotado, con plan dental, seguro médico y un garche gratis con la dama de la compañía, ingenioso doble sentido que no debe ser pasado por alto. Fue con esta mujer, a la cual llamaban Gervasio, que Tony perdió finalmente su virginidad, junto con su salud y su autoestima, incursionando en el mundo del sexo, experiencia corta pero sin duda útil ya que el deseo de alejarse por siempre de ese monstruo gonorreico lo impulsó a subir peldaños en la compañía hasta que por fin el señor Pedo consideró que tenía las aptitudes necesarias, es decir ser el único abogado recibido legalmente en toda la empresa, para convertirse en su asistente legal.
Según él, el señor Pedo Bonanzini era un gran hombre, rodeado de pésimas compañías y malos consejeros; muchos de sus negocios sonaban turbios pero él luchaba valientemente por transformarlos en actividades legales. Muchas veces debía ensuciarse las manos, pero solo con quienes lo merecían realmente. De él Tony había aprendido que no todo en la vida es blanco o negro, también hay orientales y latinos, y ni hablar de los esquimales. Así que las veces que algo parecía turbio en sus negocios Tony lo veía como parte inevitable del mundo empresarial. Íntimamente era un hombre bueno y cariñoso que apenas si golpeaba a su mujer una vez por semana, engañándola solo porque ella no podía satisfacer su gran virilidad. Además era un excelente jugador de “chancho va”, metralletista olímpico y fumador empedernido. Jamás he escuchado mejores palabras para describir a un mafioso.
Fue esta serie de grandes desaventuras y pequeñas catástrofes lo que lo llevó hasta los zapatos vomitados del chino en ese bar, y a todo el mundo de posibilidades que se abriría ante él a partir de entonces. Todo gracias al que les habla… escribe… a menos que estén escuchando la versión en casette, si es así quiere decir que el libro tuvo relativo éxito y que yo estoy nadando en dinero, o lo estaría si no estuviese muerto… ja, ahora los dejé con la intriga.
Cuando hube bebido suficiente como para no recordar cuanto había bebido, procedí a despertar a Tony, quien ahora se abrazaba tercamente a un gato que había muerto de asfixia tras forcejear valientemente por recuperar su libertad.
- Tony, ya es hora de movernos o vamos a perder a la pendeja.- dije al tiempo que lo pateaba gentilmente en los testículos.
- msffdfjghf.- fue su respuesta y – Ay ay ay, que dolor.- cuando hube retirado mi pie de su entrepierna.
Una vez recompuesto Tony y comido algo a sus expensas salimos a la soleada calle para iniciar nuestra pequeña persecución. Era a esa hora que la joven Melany salía de su costoso colegio para dirigirse a su supuesta clase de baile finlandés, pero el hecho de que no supiese hacer ni un Schrumut inverso había hecho entrar en sospecha a su padre, además de otros hechos secundarios como sus cambios de humor, sus horarios irregulares, la cocaína encontrada en su cuarto o el hecho de que ella hubiese publicado en su página web un poema pseudo-dark titulado “Me drogo en vez de ir a clase de baile Finlandés”, el cual recibió un premio por el uso más creativo de la palabra “putrefacción”.
Dada la descripción otorgada por mi compañero de investigación, y a partir de entonces también de borracheras, esperaba ver a una hermosa muchacha vestida de negro cuyo hermoso cuerpo estuviese siendo lentamente carcomido por el gusano de la adicción. Sin embargo grande fue mi sorpresa cuando Tony me señaló a un monstruo horripilante que parecía haber sido engendrado por hienas mutantes del pacífico sur. “Ah, se refería a esa etapa de Picasso…” fue todo lo que mi cerebro pudo pensar, dado el estado de semi ebriedad reinante. Realmente era la personificación del Güernica, el único cuadro de que conozco de ese autor, aunque nunca lo vi, tal vez no se parezca, no sabría decirles. Se preguntarán como no había visto su rostro antes en alguna de las fotos que sin duda estaban en los dos archivos que tenía sobre ella en mi oficina, o tal vez no lo hagan… me quedo con el no y seguimos sin problemas.
La muchacha estaba sola y parecía esperar a alguien. Su presencia se fue quedando sola en la puerta del edificio a medida que los otros jóvenes que aparentemente llevaban vidas más llenas de emociones iban abandonando el lugar. El gordo y yo continuamos espiándola desde la calle opuesta, tomando yo breves intervalos para expulsar el alcohol y sangre aún presentes en la orina en la pared de un restaurante Esloveno. Había llegado a escribir los primeros tres versos del estribillo de “Love me do” cuando Tony llamó mi atención. Un muchacho de entre 20 y 40 años se había acercado a la joven y ahora platicaba amistosamente con ella al tiempo que intentaba manosearla un poco, reflejo natural de todo hombre que se considere tal. Tony por supuesto estaba horrorizado. Afortunadamente logré impedir que interviniera apuntándole con mi arma descargada, no por piedad sino por falta de presupuesto para balas.
Tras minutos de cortejo la feliz pareja se alejó velozmente, al tiempo que nosotros nos poníamos tras su pista a unos escasos metros de distancia. Al trotar por media ciudad con el rechoncho Tony a mi lado me sentí como una de esas figuras novelescas a quienes jamás les falta un compañero subido de peso que los haga quedar estéticamente bien. ¿Qué sería de Don Quijote sin su Sancho? ¿De Holmes sin Watson? ¿De Tinelli sin Larry? ¿Del pollito sin la vaca? Es un hecho, los compañeros gordos son la última moda, y yo había conseguido uno de la mayor calidad prácticamente gratis.
El dúo delante de nosotros seguía caminando casi sin hablar y echando funestas miradas suspiciosas a diestra y diestra de nuevo. Grande fue mi sorpresa cuando pasaron por alto un sinnúmero de albergues transitorios y terrenos baldíos que habrían sido lugares más que apropiados para saciar las ansias carnales que sin lugar a dudas en mi sórdida mente eran el motivo de aquel encuentro. Es más, no se detenían en ningún lado, simplemente avanzaban continuamente dando vueltas y giros y apenas intercambiando palabra un par de veces por cuadra. Mi atenta, aunque alterada, mirada tampoco había logrado ver ningún tipo de intercambio de paquetes ni dinero. Era una situación desesperante, 2 horas caminando sin cometer un mísero crimen, debía ser un récord en la ciudad. Finalmente se detuvieron frente al mismo lugar del que habían partido sin que yo lograra obtener un solo dato claro para mi investigación. Justo cuando creí que el día hubiese sido mejor aprovechado si me hubiese dedicado a plagiar autógrafos de Jennifer López las palabras de despedida alcanzaron mis oídos.
- La semana que viene a la misma hora.- dijo él en un artificial tono de misterio.
- Bueno… pero… ¿estás seguro que va a estar todo bien? ¿No corro peligro?- preguntó esa abominación de la naturaleza que se hacía llamar mujer. Estaba temblando como un mamut epiléptico durante la noche de las luces.
- Vos tranquila nena- la elección de palabras denotaba que se trataba de un tipo duro – mientras mantengas cerrada la boquita y hagas tu trabajo nadie se va a dar cuenta.
- Está bien… confío en vos- quiso agregar algo más pero el hombre ya se alejaba con paso apresurado.
Solo cuando él hubo desaparecido tras la esquina ella retomó la compostura y, asegurándose de que nadie la viera, aunque estando en la mitad de la calle la podía ver hasta el espía sueco escondido en el sótano del bar de Gino, dio tres fuertes inhaladas a un polvo blanco que guardaba en un sobrecito en su bolso.
- Que decepción, tantas horas de trabajo solo para verla pasear con un extraño que no abusó de ella, probablemente se arrepintió tras verla de cerca, y descubrir que su única adicción es la harina Blancaflor.- Exclamó Tony en un intento por figurar de nuevo en los diálogos.
- Sinceramente no creo que el autor podría haberte hecho más imbécil, pero es comprensible, así yo no quedo tan mal.- dije pacientemente. Tras un breve seminario sobre la cocaína y sus usos proseguimos con nuestro análisis.
- Es una lástima enterarse así de esto, el señor Bonanzini se va a decepcionar mucho cuando sepa que sus sospechas eran correctas.- suspiró. – Supongo que con esto concluyen sus servicios. El caso se cierra ¿no?
Hoy en día creo que habría hecho mejor quedándome callado y aceptando los hechos, el dinero y el sándwich gratis, pero en el momento algo en mí que podría denominarse tanto instinto de detective como estupidez crónica me llevó a decir: - Me parece que aún hay algo que no cierra en todo esto.- y por una vez afortunadamente no se trataba del cierre del pantalón de Tony.
sábado, octubre 07, 2006
Inmigrante y legal versión 1.02
Vientos de renovación han soplado sobre este blog... y al cruzarse con la sudestada dejaron un desastre digno del huracán Graciela. Así que cuando volví de mi viaje espiritual alrededor del mundo y me encontré con tal desorden, pensé que era una buena oportunidad para deshacerme de este blog sin quedar demasiado pegado y poder dedicar mi tiempo a darme vuelta el warcraft 3 de una puta vez. Sin embargo descubrí que esta monstruosa creación mía ya no puede ser destruida (algo a que ver con juicios pendientes en su contra en Albania), por lo que en vez de mandarlo al tacho decidí llamar a mi decorador y dejarlo como nuevo. De más está decir que el muy hijo de la santa muestra de pintura huyó después de aceptar mi jugoso anticipo de $5, dejándome desamparado ante la titánica tarea de renovar esto yo solo.
Haciendo uso de mis nulos conocimientos de html y mi pésimo gusto para combinar colores, logré alcanzar la combinación que hoy pueden observar pero manteniendo el mismo formato de siempre porque muchos lectores de capacidad limitada perderían la cordura intentando encontrar donde está cada cosa. Otro importante cambio fue el del estandarte de esta página que hasta ahora había sido mi peludo rostro veraniego y que ha sido reemplazado por mi símbolo chino favorito. Sé que va a ser duro no poder verme cada mañana alegrando su día, pero algún día me lo agradecerán, y sus hijos que no me imitaron, también. Aquel de ustedes que cada tanto revise un poco lo que hay en la página más allá del último post habrá notado la aparición de un contador de visitas. Sepan de antemano que el 99% de las entradas que aparecen ahí son mías revisando la página y que el único que tiene forma de saber cuáles son las verdaderas visitas soy yo (ñaca ñaca). Así que no se gasten en inútiles cumplidos sobre la enorme cantidad de gente que nos está visitando porque sabré reconocer su sucia mentira piadosa.
Creo que eso es todo, tampoco me iba a tomar la molestia de hacer grandes cambios, simplemente quería personalizar un poco este espacio sacándolo del estereotipo blanco sobre fondo negro que se puede ver en miles de otros blogs. Si tienen alguna queja o consejo no duden en presentarla sin miedo, yo por mi parte me comprometo a fingir preocupación y luegollenarles la casilla de mail de spam pornográfico como siempre.
Aprovecho este boletín informativo para aclarar que no me olvidé de esa maldita novela que estaba escribiendo y, aunque muy lentamente, sigue avanzando, así que en un par de años podrán disfrutar del siguiente capítulo, que será más corto, peor escrito y con más errores de ortografía que los anteriores. Sé que así les gusta más.
Como no me gusta dejar este post sin ningún trabajo acá les dejo algo que escribí hace bastante tiempo, cuando todavía me gustaba la poesía.
Orígenes
Dividido entre dos orillas,
Viviendo dos realidades.
El niño se hace hombre,
Un hombre que aún es niño.
La ternura de la infancia
Por un lado le sonríe.
Lo persiguen los recuerdos,
El pasado invade el presente.
Por el otro está el futuro,
Brillante y de mil colores,
Hermosa luz de Luna
Perversa en su lazo mortal.
Montevideo sonríe tranquila,
Madre paciente y comprensiva,
Espera al hijo pródigo
Que regresa a recibir perdón.
Buenos Aires la altiva
Lo mira con desdén.
Pobre joven inmigrante
Perdido en sus encantos.
Una madre y una novia
Lo atraen a sus costas,
Ahogando el grito desesperado
En el río de lágrimas de plata.
Deber vivir dos realidades,
Dos mujeres, dos ciudades.
Preferible es morir solo
Que desgarrado por amor.
Esto fue todo por hoy. Los dejo con mi contador de visitas, no dejen de saludarlo.
Haciendo uso de mis nulos conocimientos de html y mi pésimo gusto para combinar colores, logré alcanzar la combinación que hoy pueden observar pero manteniendo el mismo formato de siempre porque muchos lectores de capacidad limitada perderían la cordura intentando encontrar donde está cada cosa. Otro importante cambio fue el del estandarte de esta página que hasta ahora había sido mi peludo rostro veraniego y que ha sido reemplazado por mi símbolo chino favorito. Sé que va a ser duro no poder verme cada mañana alegrando su día, pero algún día me lo agradecerán, y sus hijos que no me imitaron, también. Aquel de ustedes que cada tanto revise un poco lo que hay en la página más allá del último post habrá notado la aparición de un contador de visitas. Sepan de antemano que el 99% de las entradas que aparecen ahí son mías revisando la página y que el único que tiene forma de saber cuáles son las verdaderas visitas soy yo (ñaca ñaca). Así que no se gasten en inútiles cumplidos sobre la enorme cantidad de gente que nos está visitando porque sabré reconocer su sucia mentira piadosa.
Creo que eso es todo, tampoco me iba a tomar la molestia de hacer grandes cambios, simplemente quería personalizar un poco este espacio sacándolo del estereotipo blanco sobre fondo negro que se puede ver en miles de otros blogs. Si tienen alguna queja o consejo no duden en presentarla sin miedo, yo por mi parte me comprometo a fingir preocupación y luegollenarles la casilla de mail de spam pornográfico como siempre.
Aprovecho este boletín informativo para aclarar que no me olvidé de esa maldita novela que estaba escribiendo y, aunque muy lentamente, sigue avanzando, así que en un par de años podrán disfrutar del siguiente capítulo, que será más corto, peor escrito y con más errores de ortografía que los anteriores. Sé que así les gusta más.
Como no me gusta dejar este post sin ningún trabajo acá les dejo algo que escribí hace bastante tiempo, cuando todavía me gustaba la poesía.
Orígenes
Dividido entre dos orillas,
Viviendo dos realidades.
El niño se hace hombre,
Un hombre que aún es niño.
La ternura de la infancia
Por un lado le sonríe.
Lo persiguen los recuerdos,
El pasado invade el presente.
Por el otro está el futuro,
Brillante y de mil colores,
Hermosa luz de Luna
Perversa en su lazo mortal.
Montevideo sonríe tranquila,
Madre paciente y comprensiva,
Espera al hijo pródigo
Que regresa a recibir perdón.
Buenos Aires la altiva
Lo mira con desdén.
Pobre joven inmigrante
Perdido en sus encantos.
Una madre y una novia
Lo atraen a sus costas,
Ahogando el grito desesperado
En el río de lágrimas de plata.
Deber vivir dos realidades,
Dos mujeres, dos ciudades.
Preferible es morir solo
Que desgarrado por amor.
Esto fue todo por hoy. Los dejo con mi contador de visitas, no dejen de saludarlo.
domingo, setiembre 10, 2006
Puerta Cerrada
¿Cómo es esto? ¿Dos posts en un día? ¿Se habrá vuelto loco? Sí, pero de eso hace ya mucho tiempo, ya deberían haberse acostumbrado. El hecho es que el anterior no cuenta como post hecho y derecho porque es un video y porque no es solamente obra mía. Además tengo que cumplir con una promesa, y para mí la promesa es tan sagrada como el día de la marmota. Es por eso que hoy, por segunda vez, les presenta la obra del día.
Este texto en realidad ya apareció publicado en un foro pero al releerlo me gustó bastante, así que tras corregirle un par de severos errores de ortografía fue publicado.
Espera solo en la habitación vacía observando la puerta cerrada, aguarda porque ese alguien por fin la cruce y lo encuentre allí sentado, esperando por ella, la mujer con la que todas las noches sueña. Mira la puerta y piensa: "Hoy será el día, hoy la veré por fin, y ella me reconocerá como yo a ella, porque sé que ella también sueña conmigo cada noche." Y así en los sueños se encuentran, se conocen, se aman y se unen en uno solo, pero jamás se tocan, jamás se hablan, jamás se miran realmente. No es una ilusión pero tampoco es algo cierto, y él espera por el día en que ella cruce aquella puerta y el sueño ya no sea necesario. Aún así él jamás la abre, teme salir pues ella podría no encontrarlo, teme perderla, teme arriesgarse a salir de la habitación y descubirir que ella no existe. Por eso aún espera, por eso aún sueña, porque teme dejar ir el sueño y que este jamás vuelva. Y así vive esperando eternamente por una mujer que aún no conoce, por un amor que aún no siente, encerrado en la habitación.
Del otro lado de la puerta una mujer espera. Espera por aquel hombre de sus sueños, aquel que la ama cada noche y desaparece cada mañana. Y mira sentada la puerta sin atreverse a abrirla.
Dedicado a Maki, porque le prometí que le dedicaría mi próximo trabajo y yo soy un hombre de palabra (y ahora de video también).
Este texto en realidad ya apareció publicado en un foro pero al releerlo me gustó bastante, así que tras corregirle un par de severos errores de ortografía fue publicado.
Espera solo en la habitación vacía observando la puerta cerrada, aguarda porque ese alguien por fin la cruce y lo encuentre allí sentado, esperando por ella, la mujer con la que todas las noches sueña. Mira la puerta y piensa: "Hoy será el día, hoy la veré por fin, y ella me reconocerá como yo a ella, porque sé que ella también sueña conmigo cada noche." Y así en los sueños se encuentran, se conocen, se aman y se unen en uno solo, pero jamás se tocan, jamás se hablan, jamás se miran realmente. No es una ilusión pero tampoco es algo cierto, y él espera por el día en que ella cruce aquella puerta y el sueño ya no sea necesario. Aún así él jamás la abre, teme salir pues ella podría no encontrarlo, teme perderla, teme arriesgarse a salir de la habitación y descubirir que ella no existe. Por eso aún espera, por eso aún sueña, porque teme dejar ir el sueño y que este jamás vuelva. Y así vive esperando eternamente por una mujer que aún no conoce, por un amor que aún no siente, encerrado en la habitación.
Del otro lado de la puerta una mujer espera. Espera por aquel hombre de sus sueños, aquel que la ama cada noche y desaparece cada mañana. Y mira sentada la puerta sin atreverse a abrirla.
Dedicado a Maki, porque le prometí que le dedicaría mi próximo trabajo y yo soy un hombre de palabra (y ahora de video también).
Playmovie
En honor al espíritu innovador de este blog les presento el día de hoy un corto que realicé con tres amigos para un proyecto escolar, hace ya casi un año. La razón por la que tardé tanto en subirlo es un gran misterio, el cual sus pequeñas mentes consumidoras de telenovelas y música dance no están preparadas para comprender (imagino que a esta altura ya habrán decifrado que simplemente antes no sabía cómo hacerlo). Sin más preámbulos he aquí nuestro trabajo.
PD1: para evitar cargos legales e insultos los nombres de todos sus creadores y colaboradores están al final.
PD": sí, ya sé que lo que lo que está ahí al final es cualquiera, pero editarlo para sacarle esa parte me daba una paja tremenda así que no se quejen.
PD1: para evitar cargos legales e insultos los nombres de todos sus creadores y colaboradores están al final.
PD": sí, ya sé que lo que lo que está ahí al final es cualquiera, pero editarlo para sacarle esa parte me daba una paja tremenda así que no se quejen.
lunes, setiembre 04, 2006
Fabuloso y lamentable
La historia del ser humano está marcada por la dualidad, dondequiera que se mire siempre hay un juego de opuestos: hombre/mujer, Yïn/Yáng, Maradona/Pelé, jugador rojo/jugador azul, etcétera/etcétera.
¿Qué a qué viene esta verdad filosófica en un blog cuya mayor reflexión hasta el momento había sido si las cruzas entre caballos y tigres deberían ser considerados zebras (file not available)? Mucho, porque este tema ha sido tocado por mil y un (o mil y dos, perdí la cuenta por los 739) revistas de interés general (osea sobre famosos, moda, intimidades de los famosos, dietas, mentiras sobre famosos y demás temas atrapantes que vaya a saber uno por qué no le interesan a más gente), y como la especialidad de la casa es el plagio, nosotros también lo tocaremos.
Si todavía se preguntan como se aplica la filosofía a una revista cuya sección más profunda es la de los chistes verdes, no tienen más que ir a una pequeña sección que generalmente se encuentra entre las primeras páginas bajo nombres como: “de más y de menos”, “in y out”, “cool y no cool” o simplemente “eto sí, eto no”. En ella este simple concepto de bien o mal busca etiquetar todo lo existente en el universo y en el de al lado también. ¿Para qué? Para sentirse dioses tal vez, para poder con su solo juicio catalogar lo nocivo de esta sociedad mediante una sola palabra, y que las masas sigan ciegas la mano que las siga hacia aquello bueno, perfecto y fashion. Es más probable que lo usen simplemente como relleno, da igual, igual acá también cumple esa función mientras invento algo más decente para subir.
Por supuesto en este pequeño y mugroso rincón de la Internet no podemos simplemente copiar aquello que ya ha sido hecho, sino que le daremos nuestro toque personal para que parezca algo original… y luego lo venderemos a Ideas del Sur. Es por ello que no solo nombraremos aquello que aparece en las revistas como “pulgar para arriba” y “pulgar para abajo”, sino que intentaremos algo que hasta ahora se creía imposible: darles una justificación lógica. Todo esto con el objetivo de que la gente se ría, o en su defecto que finjan reírse y después sigan con sus miserables existencias que irán empeorando gradualmente ya que no tienen ni un gramo de sentido del humor con que sobrellevar la carga manga de amargos (¿¿¿resentido yo???).
Sin más preámbulos, comencemos:
Fabuloso
_ Los tanques australianos con sabor a menta (cargan la frescura a donde quiera que los lleves).
_ Las guirnaldas de fiesta de papel reciclado (porque ayudar al planeta es importante los viernes y sábados de doce a seis).
_ Los relojes que marcan siempre las doce en punto (así uno no se olvida nunca la hora).
_ Kevin Bacon (cien películas, miles de actores amigos, apellido de comida y ni un puto Oscar… maestro de maestros).
_ Los subtes que salen a la superficie (por desafiar las leyes de la gramática).
_ La pasta de dientes que no es Colgate (son los únicos rebeldes que quedan en este mundo).
_ Las pizzas que salen más de 20 pesos (sí son más caras tienen que ser más ricas ¿no?....)
_ Tener sexo con una foca ebria (bueno para las articulaciones según dicen).
_ Los panecillos mutantes que hablan (porque da más gusto comerlos mientras gritan).
_ Las mantis religiosas de mascotas (rezan para que nosotros no tengamos que hacerlo).
_ Los cuadros a acuarelas que representan escenas clave de la novela "Montecristo" (porque los hace mi primo y me pidió que vendiese los que pudiera).
_ Pastor Oviedo (su peinado le hizo descubrir a miles de adolescentes depresivos, escuchadores de Evanescense y jugadores profesionales de ruleta rusa que siempre se puede estar peor).
_ La mina que hacía de cantinera en la serie esa donde el primo de la tía del ex novio de la protagonista volvía de la muerte para vengar a su padre adoptivo que fue muerto por un sujeto que se hacía pasar por el arzobispo de Reims (me acuerdo que estaba buena… la mina, no la novela… bueno, la novela también… yo que sé, era atrapante… aunque le faltaba un Laport luchando en sunga para darle un toque de color).
_ Ser hincha de Argentinos de Quilmes pero ir a la cancha a ver a Atlas y así salir en la filmación (robar cámara es una obligación moral).
_ Tener una colección de películas independientes (porque nadie las entiende, por ende nadie las critica).
Lamentable
_ Los suicidas que no dejan notita de despedida (100% desconsiderados).
_ No haber leído ningún libro de Dan Brown (porque revela grandes verdades de la humanidad como “nunca confíes en un millonario excéntrico”).
_ No podar el césped de tu casa quinta (porque todos tenemos casa quinta ¿no?).
_ Los franceses que no dicen “bonjour” (porque reniegan de sus raíces).
_ Las palmeras demasiado altas (Los cocos son armas mortales).
_ Ser del signo cáncer (porque es una palabra fea).
_ Polino (porque la pelea a Naza Velez).
_ Los autos con caño de escape doble (porque gastan el doble de nafta para viajar lo mismo).
_ Ser ingeniero en programación (los geeks son aburridos).
_ No creer en Papá Noel (hay que mantener vivo al niño que todos llevamos dentro para que se lo viole el pervertido que todos llevamos dentro).
_ Seguir hablando del Mundial de basquet (ya fue boludo, ya fue, actualizate. Ahora se viene el de voley).
_ Los videoclips de Mtv (te cortan la mejor parte de “los Invadecuartos” para pasar música. Que falta de respeto).
_ Tomarse el 60 (muy quemado).
_ Nazarena Velez (porque se queja de que la pelea Polino).
_ Este blog (porque se burla de la gente top).
Así concluye otra enumeración de idioteces. Puede que le de una continuación (me quedé con demasiado matrial) si es que es de vuestro agrado. Y si no lo es les encajo un video de un gordo bailando Numa Dance en bolas, siempre alegra el ambiente.
¿Qué a qué viene esta verdad filosófica en un blog cuya mayor reflexión hasta el momento había sido si las cruzas entre caballos y tigres deberían ser considerados zebras (file not available)? Mucho, porque este tema ha sido tocado por mil y un (o mil y dos, perdí la cuenta por los 739) revistas de interés general (osea sobre famosos, moda, intimidades de los famosos, dietas, mentiras sobre famosos y demás temas atrapantes que vaya a saber uno por qué no le interesan a más gente), y como la especialidad de la casa es el plagio, nosotros también lo tocaremos.
Si todavía se preguntan como se aplica la filosofía a una revista cuya sección más profunda es la de los chistes verdes, no tienen más que ir a una pequeña sección que generalmente se encuentra entre las primeras páginas bajo nombres como: “de más y de menos”, “in y out”, “cool y no cool” o simplemente “eto sí, eto no”. En ella este simple concepto de bien o mal busca etiquetar todo lo existente en el universo y en el de al lado también. ¿Para qué? Para sentirse dioses tal vez, para poder con su solo juicio catalogar lo nocivo de esta sociedad mediante una sola palabra, y que las masas sigan ciegas la mano que las siga hacia aquello bueno, perfecto y fashion. Es más probable que lo usen simplemente como relleno, da igual, igual acá también cumple esa función mientras invento algo más decente para subir.
Por supuesto en este pequeño y mugroso rincón de la Internet no podemos simplemente copiar aquello que ya ha sido hecho, sino que le daremos nuestro toque personal para que parezca algo original… y luego lo venderemos a Ideas del Sur. Es por ello que no solo nombraremos aquello que aparece en las revistas como “pulgar para arriba” y “pulgar para abajo”, sino que intentaremos algo que hasta ahora se creía imposible: darles una justificación lógica. Todo esto con el objetivo de que la gente se ría, o en su defecto que finjan reírse y después sigan con sus miserables existencias que irán empeorando gradualmente ya que no tienen ni un gramo de sentido del humor con que sobrellevar la carga manga de amargos (¿¿¿resentido yo???).
Sin más preámbulos, comencemos:
Fabuloso
_ Los tanques australianos con sabor a menta (cargan la frescura a donde quiera que los lleves).
_ Las guirnaldas de fiesta de papel reciclado (porque ayudar al planeta es importante los viernes y sábados de doce a seis).
_ Los relojes que marcan siempre las doce en punto (así uno no se olvida nunca la hora).
_ Kevin Bacon (cien películas, miles de actores amigos, apellido de comida y ni un puto Oscar… maestro de maestros).
_ Los subtes que salen a la superficie (por desafiar las leyes de la gramática).
_ La pasta de dientes que no es Colgate (son los únicos rebeldes que quedan en este mundo).
_ Las pizzas que salen más de 20 pesos (sí son más caras tienen que ser más ricas ¿no?....)
_ Tener sexo con una foca ebria (bueno para las articulaciones según dicen).
_ Los panecillos mutantes que hablan (porque da más gusto comerlos mientras gritan).
_ Las mantis religiosas de mascotas (rezan para que nosotros no tengamos que hacerlo).
_ Los cuadros a acuarelas que representan escenas clave de la novela "Montecristo" (porque los hace mi primo y me pidió que vendiese los que pudiera).
_ Pastor Oviedo (su peinado le hizo descubrir a miles de adolescentes depresivos, escuchadores de Evanescense y jugadores profesionales de ruleta rusa que siempre se puede estar peor).
_ La mina que hacía de cantinera en la serie esa donde el primo de la tía del ex novio de la protagonista volvía de la muerte para vengar a su padre adoptivo que fue muerto por un sujeto que se hacía pasar por el arzobispo de Reims (me acuerdo que estaba buena… la mina, no la novela… bueno, la novela también… yo que sé, era atrapante… aunque le faltaba un Laport luchando en sunga para darle un toque de color).
_ Ser hincha de Argentinos de Quilmes pero ir a la cancha a ver a Atlas y así salir en la filmación (robar cámara es una obligación moral).
_ Tener una colección de películas independientes (porque nadie las entiende, por ende nadie las critica).
Lamentable
_ Los suicidas que no dejan notita de despedida (100% desconsiderados).
_ No haber leído ningún libro de Dan Brown (porque revela grandes verdades de la humanidad como “nunca confíes en un millonario excéntrico”).
_ No podar el césped de tu casa quinta (porque todos tenemos casa quinta ¿no?).
_ Los franceses que no dicen “bonjour” (porque reniegan de sus raíces).
_ Las palmeras demasiado altas (Los cocos son armas mortales).
_ Ser del signo cáncer (porque es una palabra fea).
_ Polino (porque la pelea a Naza Velez).
_ Los autos con caño de escape doble (porque gastan el doble de nafta para viajar lo mismo).
_ Ser ingeniero en programación (los geeks son aburridos).
_ No creer en Papá Noel (hay que mantener vivo al niño que todos llevamos dentro para que se lo viole el pervertido que todos llevamos dentro).
_ Seguir hablando del Mundial de basquet (ya fue boludo, ya fue, actualizate. Ahora se viene el de voley).
_ Los videoclips de Mtv (te cortan la mejor parte de “los Invadecuartos” para pasar música. Que falta de respeto).
_ Tomarse el 60 (muy quemado).
_ Nazarena Velez (porque se queja de que la pelea Polino).
_ Este blog (porque se burla de la gente top).
Así concluye otra enumeración de idioteces. Puede que le de una continuación (me quedé con demasiado matrial) si es que es de vuestro agrado. Y si no lo es les encajo un video de un gordo bailando Numa Dance en bolas, siempre alegra el ambiente.
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